El problema no es solamente cuánto azúcar se agrega al café o se consume en un postre. En México, más de seis de cada 10 niñas, niños y adolescentes consumen diariamente cantidades de azúcares añadidos superiores a las recomendadas, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). El análisis de las rondas 2020-2023 de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) encontró que 67.1% de la población escolar de 5 a 11 años y 64.7% de los adolescentes de 12 a 19 años supera las recomendaciones internacionales de consumo de azúcares añadidos. El dato permite dimensionar un problema que suele reducirse a la idea de que una persona simplemente “come mucho dulce”. La exposición ocurre a través de distintos productos y bebidas, particularmente aquellos con azúcares añadidos, y forma parte de un patrón alimentario que puede mantenerse desde la infancia.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.