Un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine cuestiona la creencia de que las personas con osteoartritis de rodilla o cadera deban abandonar automáticamente actividades de alto impacto, como correr o jugar tenis. La investigación, encabezada por Bernard Xian Wei Liew, de la Universidad de Essex, analizó datos de 17 mil 661 personas incluidas en el registro Good Life with osteoArthritis in Denmark (GLA). De ellas, cinco mil 911 tenían osteoartritis de cadera y 11 mil 750 de rodilla. La actividad física fue reportada por los propios participantes y clasificada según intensidad e impacto. Los investigadores encontraron que quienes realizaban actividades de alto impacto presentaban entre 36 por ciento y 48 por ciento menores probabilidades de someterse a un reemplazo total de cadera durante los 12 meses posteriores, en comparación con quienes realizaban actividades de menor impacto. En el caso del reemplazo total de rodilla, no se observó un aumento del riesgo asociado con la actividad de alto impacto.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.