Sorpresa sería que a 50 días del inicio de la Copa del Mundo de Futbol 2026 no existiera algún pendiente, una tarea por hacer. El que se avecina es el Mundial más grande de la historia, dentro y fuera de la cancha, 104 partidos, 48 selecciones nacionales y un estimado de 15 millones de visitantes en los tres países anfitriones.
En México, el principal problema y que no es privativo del Mundial de Futbol, es la inseguridad, el gobierno federal se ha comprometido a que la integridad de los visitantes está garantizada, como si tal cosa se hiciera por decreto, lo que es verdad es que los trabajos conjuntos de fuerzas federales y estatales de cara al Mundial buscan garantizar ciudades sede y estadios seguros.
Un frente distinto a la delincuencia, son las manifestaciones sociales. La presidenta de México, ha reiterado total garantía para la manifestación de ideas y reclamos, incluso de aquellos grupos como transportistas, maestros, campesinos y familiares de desaparecidos, que han advertido con boicotear la Copa Mundial 2026.
En los estados Unidos, los vientos de la guerra contra Irán, mantienen en el aire la participación de esa selección que tiene como sede programada los Ángeles y Boston, el tiempo se acaba y hay que tomar determinaciones. Los iraníes confirman su participación contra todo pronóstico o bien la FIFA decide un sustituto, se maneja ya a Italia por ser la selección mejor ubicada en escalafón de FIFA que no logró calificar al Mundial. Incluso una opción más, es dar tres puntos en la estadística al resto de equipos que jugarían contra Irán y solucionar así el problema matemático para la clasificación a la siguiente ronda.
Un tema que preocupa a muchos fanáticos, son las redadas del ICE, el grueso de la afición al futbol en los Estados Unidos es migrante, la mayor parte indocumentados que temen ser deportados cuando acudan a los estadios.
El transporte público es un punto álgido a 50 días de que la pelota comience a rodar, en ciudades como Boston o Nueva York los incrementos son considerables, más de 100 por ciento, en el caso de un trayecto entre el centro de Nueva Jersey y el MetLife Stadium que costará 150 dólares.
Al respecto la gobernadora de Nueva Jersey. Kathy Hochul ha sido puntual en aclarar que heredó acuerdos entre la anterior administración y la FIFA que perjudican a la ciudad, pues mientras la FIFA tendrá ganancias estimadas en los 11 mil millones de dólares, el estado debe movilizar cuatro veces más pasajeros de lo habitual, para ello los contribuyentes deben financiar un gasto de 62 millones de dólares. En contraparte, en Philadelphia el transporte será gratuito los días de partido en líneas específicas.
Un problema conjunto es el incremento a las noches de hospedaje, ni los gobiernos de México ni Estados Unidos, se han pronunciado por intervenir en los aumentos a las tarifas hoteleras que en algunos casos llegan a ser del 900 por ciento.
En Canadá, el tercer país de Norteamérica sede mundialista, parece que tienen todo bajo control, solo ocuparán dos estadios para 13 partidos y en sus ciudades no se anunciaron obras viales de mayor importancia como fue el caso de Ciudad de México, en Canadá el Mundial no preocupa ni ocupa mucho.
Un Mundial de clase alta
Los costos de los boletos para los partidos del Mundial, confirman la intención de que este evento sea algo exclusivo, elitista, el aumento en el costo del boletaje ha sido drástico, de Alemania 2006, 20 años atrás, es superior a al 200 por ciento y en comparación con Qatar 2022, es 10 veces más caro.
Los estadios tienen cada vez más áreas VIP y los mejores lugares son reservados para quienes pueden pagar una experiencia completa de transporte, alojamiento, bebida, comida y desde luego un sitio privilegiado para ver el futbol. Aún con todo esto, la FIFA asegura que la demanda de boletos fue alta, más de 500 millones de personas en todo el mundo, buscaron adquirir un ticket para el Mundial.
En el caso concreto de México un boleto promedio de primera ronda comienza en los 34 mil 700 pesos, si la demanda es mucha el precio sube por la tarifa dinámica, así que para un trabajador que recibe el sueldo mínimo de 315 pesos diarios, ir a un partido del Mundial es algo imposible.
Por último y con signos de interrogación está la conectividad aeroportuaria, sobre todo en la ciudad de México, donde existen dudas sobre la eficacia del AIFA y las condiciones operativas del AICIM.
Faltan solo 50 días para saber si los profetas del desastre tienen razón o si esta Copa Mundial 2026 va a ser realmente histórica como lo vaticina el discurso oficial.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.