El turismo de naturaleza continúa posicionándose como uno de los principales atractivos de Querétaro, con la Sierra Gorda como su mayor referente. La Reserva de la Biosfera abarca cerca de 384 mil hectáreas, equivalentes a una tercera parte del territorio estatal, y destaca por albergar una de las mayores diversidades ecológicas de México, convirtiéndose en un destino ideal para el senderismo, la observación de aves, el campismo, el ciclismo de montaña y los recorridos por ríos, cascadas y bosques. La riqueza natural de la región se refleja en sus más de 2 mil 300 especies de plantas vasculares, 347 especies de aves, 111 de mamíferos, 800 especies de mariposas y decenas de reptiles, anfibios y peces. Sitios como el Mirador Cuatro Palos, el Río Escanela, el Puente de Dios, la Cascada El Chuveje y el Sótano del Barro atraen cada año a visitantes que buscan experiencias de bajo impacto ambiental y contacto directo con la naturaleza, fortaleciendo además la economía de comunidades serranas mediante servicios de hospedaje, guías locales y gastronomía regional. El auge del ecoturismo responde a una tendencia global en la que los viajeros privilegian destinos sostenibles y experiencias auténticas. En Querétaro, diversas iniciativas impulsan un modelo de turismo responsable que combina conservación ambiental, desarrollo comunitario y educación ecológica, consolidando a la Sierra Gorda como uno de los destinos naturales más importantes del centro del país y una opción cada vez más atractiva para las vacaciones de verano.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.